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iez minutos de análisis en formato audio en los que National Geographic, a través de su autora Caterina Miloro, analiza el origen de la masonería y su influencia en la sociedad a lo largo de la historia.

 Como introducción adicional al podcast, National Geographic resalta que en una Europa ensangrentada por las guerras de religión que enfrentaron a católicos y protestantes, los masones trataron de combatir la ignorancia y el fanatismo religioso mediante la educación y la filantropía.

Además en el podcast se reflexiona acerca de cómo la masonería se convertiría con el paso del tiempo en la defensora de la dignidad humana y de la fraternidad, con un propósito ético: el perfeccionamiento de sus miembros mediante la construcción de un templo simbólico dedicado a la virtud. 

"Ser hombres buenos y verdaderos, hombres de honor y providad, cualquiera que sea la denominación o creencias con que puedan distinguirse" explicaba la aspiración de una logia masónica inglesa de principios de siglo XVIII para sus miembros. 
Una iglesia para cada apóstol La localidad de Saint-Denis vivió en la Edad Media una auténtica fiebre constructiva, como muestra esta miniatura de La vida del muy noble conde Gerard de Rousillon, de 1448.

Por otra parte cabe recordar que el 4 de enero de 2018 la edición española de National Geographic ya publicó otro fascinante y más extenso artículo sobre los “Masones, los constructores de catedrales” , señalando a los francmasones como los auténticos maestros de obras y albañiles que crearon las grandes catedrales góticas.

En el artículo se incluyen algunas importantes referencias arquitectónicas y constructivas de relevancia mundial con la marca de los francmasones: la Catedral de Notre Dame de París,  la basílica de Saint-Denis, la capilla del King’s College de Cambridge y la Catedral de Santiago de Compostela.

 National Geographic subraya que “El maestro de obras debía ser experto en la organización del trabajo, pues a menudo tenía que dirigir equipos de trabajadores muy amplios. En la construcción de una catedral participaban unas trescientas personas de diversos oficios y se sabe de casos en que los obreros superaron el millar”.

Para National Geographic  “El trabajo tenía que estar bien coordinado y dirigido para evitar que se retrasaran o interrumpieran las obras. Asimismo, el maestro de obras debía tener conocimientos muy variados para dirigir y, en su caso, corregir, a carpinteros, escultores, vidrieros, pintores, incluso herreros e ingenieros. Y también debía saber de economía para evitar el colapso de los trabajos por una mala planificación”

Según National Geographic “Los obreros empleados en cada obra eran de diversos tipos y tenían diferentes niveles de cualificación. Y que en lo más alto del escalafón de los obreros empleados estaban los maçons, maestros y albañiles, encargados de dar forma a la piedra, desbastarla y poner cada sillar en su sitio. Los canteros podían ser auténticos escultores;tallaban figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar".

Durante el románico los maçons estaban asociados con instrumentos de precisión, como escuadras, cartabones, cuerdas anudadas y plomadas, que sólo ellos sabían usar y con los que tallaban sillares bien escuadrados para muros y bóvedas. Además, los canteros podían ser auténticos escultores; tallaban figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar portadas, ventanas, fachadas, capiteles y ménsulas.

National Geographic también se hace referencia a la construcción de la Catedral de Santiago de Compostela, a principios del siglo XII, en la que trabajaron unos cincuenta canteros,bajo la dirección del maestro Bernardo el Viejo y de su ayudante Roberto. Las obras fueron finalmente rematadas medio siglo más tarde, en 1183, por el maestro Mateo, autor del famoso pórtico de la Gloria. 

La tarea del maestro de obras no se limitaba a hacer los planos. Como un auténtico empresario, contrataba a los operarios que intervendrían en los trabajos, con los que constituiría un taller que se mantendría mientras durase la obra. 

"El masón era un trabajador libre o franco: de ahí el término francés francmaçon o, en inglés, freemason. El oficio se acabó de perfilar coincidiendo con el apogeo de la arquitectura gótica, a lo largo de los siglos XII y sobre todo en el siglo XIII. Su carrera profesional comenzaba como aprendiz, a los 13 o 14 años. Se le encomendaban los trabajos más sencillos, bajo la supervisión de expertos. Tras unos cinco años, y siempre que demostrara buenas maneras en su oficio, se convertía en oficial, título que otorgaba el maestro. En ese momento, a los 19 o2 0 años, ya podía realizar trabajos especializados, bien como cantero o bien como escultor, si tenía la habilidad requerida. Su prestigio se reflejaba en el hábito de firmar sus sillares con signos específicos, las marcas de cantero,cuyo significado sigue debatiéndose entre los historiadores.

Una catedral gótica era la suma total de cada una de las especialidades necesarias en el arte de la construcción, pero de todas ellas la de los masones era la principal. 

Era un masón quien colocaba la primera piedra del edificio, la angular o de fundación, normalmente en la base de la cabecera de la catedral, y también era un masón quien culminaba la obra con la colocación de la última piedra, la angular o clave de bóveda. Era, así, el ejecutor del principio y del fin, el alfa y el omega de la catedral. En cierto modo, su trabajo en la tierra era equiparable al de Dios en el cielo. Dios era el sumo arquitecto, el constructor del universo y su forma, y el maestro masón era su homólogo mortal. No en vano una catedral gótica se consideraba la representación de la obra de Dios en la tierra.  
Melrose Abbey, Escocia en la obra de LEWIS, Samuel: A topographical dictionary of Scotland. Londres, 1846. Esta paradigmática abadía en ruinas donde trabajó el mítico maestro masón John Morvo se convierte en centro de peregrinación ilustrada. Elemento inspirador para los francmasones Walter Scott, Geroge M. Kemp y David Roberts, las ruinas escocesas se convierten en una de las primeras revalorizaciones estéticas del medievo en sentido masónico. Colección victoriana de la Universidad de Glasgow.
Un maestro constructor era una especie de mago, un alquimista capaz de emplear materiales cotidianos y simples para construir a partir de ellos una obra celestial y extraordinaria.

Adicionalmente se incluyen unas referencias bibliográficas para ampliar información:

  • Catedrales góticas. Olga Pérez Monzón,Jaguar, Madrid, 2003.
  • El número de Dios. JoséLuis Corral, Edhasa, Barcelona, 2004.
  • Los pilares de latierra. Ken Follet, Plaza y Janés, Barcelona, 1991.

Posted 
Dec 6, 2019
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